Acción/Reseñas

Doce citas con Heráclito

heraclito

Ilustración: Detalle de La escuela de Atenas (Rafael, 1510-1512).

Para Hegel (1816), “a partir de Heráclito comienza la existencia de la filosofía”. Este filósofo presocrático (anterior a Sócrates) dejó como legado un puñado de versos oscuros y de difícil interpretación, pero que resumen como pocas obras el pensamiento acumulado durante los primeros compases de la filosofía clásica. Nacido en torno al siglo V a. C., natural de Éfeso (puente entre el mundo occidental y el oriental), de supuesta noble cuna y retorcido humor, pocas cosas son seguras sobre su vida y obra. Ésta última se ha ido filtrando históricamente de forma oral, de autor en autor, con las consiguientes reinterpretaciones apócrifas. Nunca hemos tenido en las manos una obra suya; nunca sabremos si realmente escribió algo.

Lo que sí sabemos es que no han pervivido más de ochenta frases completamente verídicas, recopiladas en Die Fragmente der Vorsokratiker (1903), canónica recopilación de Diels y Kranz. Heráclito, “el Oscuro de Éfeso”, condensó en sus poemas el papel del devenir y la discordia (motores del cambio constante, clave en la perpetuación del mundo). A continuación tenéis doce citas con Heráclito, doce sentencias donde salir al encuentro de un pensador hermético que todavía hoy sigue encendiendo vivos debates, en una reinterpretación constante de sus versos, que fluyen como el propio río heraclíteo.

I. El desorden es el más bello de los órdenes.

II. A quienes entran en los mismos ríos bañan siempre aguas nuevas.

III. Como una misma cosa mora en nosotros lo vivo y lo muerto, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo, pues aquello se transforma en esto, y esto de nuevo en aquello.

IV. Inmortales-mortales, mortales-inmortales; viven aquéllos la muerte de éstos, mueren éstos la vida de aquéllos.

V. A su llegada, el fuego juzgará y alcanzará todas las cosas.

VI. Se purifican con otra sangre los manchados de sangre, como si se limpiaran con barro los embadurnados de barro. Quien quiera que así los viese obrar los tomaría por locos. Y a las estatuas dirigen sus rezos, como si hablasen con las paredes, sin comprender qué son los dioses y los héroes.

VII. Común a todos es la capacidad de reflexión.

VIII. Es propiedad del alma acrecentarse a sí misma.

IX. El carácter del hombre es su destino.

X. Me he investigado a mí mismo.

XI. Juguetes para los niños: opiniones de los hombres.

XII. Es necesario saber que la contienda es universal y la discordia justicia, y todo se genera por discordia y necesidad.

Referencias

GALLERO, José Luis y LÓPEZ, Carlos Eugenio (2009): Heráclito: Fragmentos e interpretaciones. Madrid: Árdora.

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