Acción/Reseñas

R.E.M: Diez imprescindibles

rem-7

R.E.M. vuelven. De vez en cuando lo hacen. Son tozudos. No regresan, para desgracia de muchos, con una enorme gira por los cinco continentes, ni con material nuevo. No. Su regreso es más discreto, como les corresponde. Su guarida es la estantería de mi habitación. A pesar de que los vinilos y los CDs están rayados hasta la extenuación, siempre hay lugar para la magia, siempre hay momento para la resurrección, siempre hay excusa para la sorpresa. Cada escucha es como empezar de cero. Es adentrarse al enésimo descubrimiento de su universo críptico y accesible. Dos años después de su ruptura, hoy es el día de que vuelvan, justo cuando el otoño entra en nuestras vidas destrozándolo todo. Mitad luz, mitad oscuridad. Hoy es el día. Otra vez.

– Perfect circle (Murmur, 1983): Nunca me gustó la versión en disco de esta canción, porque la voz de Michael Stipe suena con demasiada desgana, y eso bombardea su principal activo: los juegos melódicos vocales, sobre todo en el estribillo. Sin embargo, hay en ‘Perfect circle’ un halo especial, un aliento mágico, que desde la línea de piano principal hasta la obtusa letra, hace que la balada sea perfectamente imperfecta.

Pull your dress on, and stay real close, who might leave you where I left-off?”

– So. Central Rain (Reckoning, 1984): Llamar a casa cuando vives fuera es una experiencia necesaria pero descorazonadora. Oír la voz de tu padre, de tu madre, de tu novia… y que de pronto la conversación se derrumbe. Quizás sea problema de la línea telefónica, quizás del enorme abismo que te separa de la gente querida. Pides perdón, aunque no sabes por qué. Supones que siempre hay una buena razón para disculparse. O quizá no.

The trees will bend, the conversation’s dimmed, go build yourself another home, this choice isn’t mine”

– Fall on me (Life’s rich pageant, 1986): No recuerdo la primera vez que oí la canción, pero sí recuerdo las cinco primeras. No podía dar por terminado ese sensacional bucle de coros, arpegios y melodías. Siempre tenía que pulsar el play. Todavía hoy descubro un secreto nuevo de la canción. Mensaje ecologista (“pídele al cielo que no caiga sobre mí”), músicos perfectamente engrasados y unas melodías que, juntas, crean una canción eterna. Escasos tres minutos de oro puro. Una de sus mejores canciones.

“Well I would keep it above, but then it wouldn’t be sky any more, so if I send it to you you’ve got to promise to keep it home”

– The one I love (Document, 1987): Trilladísimos como tenían los circuitos de radios universitarias, con ‘The one I love’ lograron el éxito: noveno puesto en Estados Unidos. Ya les tocaba. Un riff de guitarra inolvidable cortesía de Peter Buck, un puñado de frases repitiéndose durante toda la canción, y una querencia inaudita por el fuego (innumerables son las veces que se pronuncia “fire” en el disco o se alude indirectamente a él) hacen del tema puro músculo de estadio, y también la excusa idónea cuando tienes que recoger, pedazo a pedazo, tu corazón.

A simple prop to occupy my time, this one goes out to the one I love”

– You are the everything (Green, 1988): Green supuso un sonado salto a la Warner, que en su día se pagó fenomenalmente bien. Aunque el disco es un poco irregular (todos los de R.E.M. lo son), ‘You are the everything’ es uno de sus puntos más álgidos. La combinación de mandolina y acordeón da a la canción un aire a caballo entre lo tradicional y lo alternativo. De nuevo, el hogar aparece como una trampa, como el escenario donde se evisceran recuerdos, afilados como cuchillos: la desorientación que sentimos inmediatamente después de despertarnos, la casa vacía, su ausencia. Instantes fugaces, volátiles, que son el esqueleto de una hermosa canción de amor.

“The stars are the greatest thing you’ve ever seen, and they’re there for you, for you alone you are the everything”

– Country feedback (Out of time, 1991): El disco maldito, el de los millones de copias vendidas, el de la puta ‘Shiny happy people’, tenía en su corazón una oscura balada country, donde se cantaba al mismo sentimiento ancestral de siempre: derrota y desorientación. Las guitarras quedan perfectamente mimbradas, y la letra, de nuevo llena de detalles cotidianos, es la enésima demostración del genio de las letras de R.E.M. Si bien el clímax (que no llega a resolverse) queda perfectamente construido en disco, en un concierto para la televisión alemana de 1998 la canción se mostró en toda su grandilocuencia, a lo largo de siete brevísimos minutos, con solo final incluido y un Michael Stipe en perfecto estado vocal.

It’s crazy what you could have had”

– Drive (Automatic for the people, 1992): Siempre me ha gustado comprar discos a ciegas. Cuando me hice con éste, en 2007, no sabía que estaba abriendo una caja emocional que jamás cerraría. Es el disco que más veces he escuchado. Sin duda. He perdido la cuenta de cuántos atardeceres he perseguido con mi coche mientras sonaba ‘Drive’. Me encanta sumergirme en su estructura, en como van entrando los instrumentos, una y otra vez, una y otra vez. Esa ruptura de las guitarras eléctricas en el minuto 2:06, esos feedbacks domesticados y contenidos del final, esa orquesta de cuerdas que da la textura definitiva a la canción… Después de diez años labrando temas atemporales, R.E.M. pare esta sobresaliente canción que inaugura un álbum inolvidable. Jamás pagaré todo lo que le debo.

Hey, kids, where are you? Nobody tells you what to do”

– Be mine (New adventures in Hi-Fi, 1996): Por favor, si alguna vez tienen que declararse, digan algo de lo que compuso Mike Mills en su día: “And if you make me your religion, I’ll give you all you will need, I’ll be the drawing of your breath, I’ll be the cup if you should bleed, I’ll be the sky above the Ganges, I’ll be the vast and stormy sea”. Bonito, ¿verdad? Es parte de ‘Be mine’, una preciosa balada de New adventures in Hi-Fi, un monumental pero algo desapercibido disco de la época post-Automatic, cuando muchas voces clamaban el principio del fin de R.E.M. En estos cinco minutos y medio de declaración de amor las guitarras suenan con la distorsión justa para sacar a relucir una efectiva melodía de jangle pop, que demostró que los de Athens todavía podían jugar con solvencia muchos partidos.

“I’ll be the lights that guide you inland, I’ll be the visions you will see”

– Why not smile (Up, 1998): Reducidos a trío (el batería Bill Berry sufrió un aneurisma en la gira anterior), R.E.M. decidieron darle un giro a su sonido entrando en terrenos eléctricos, cosa que era bastante habitual en aquella época. Up nacía así como una innovación algo impostada: la electrónica que pergeñaron era realmente una batidora de sonidos rockeros dislocados, salpimentados con bases de ritmos y teclados varios, dando como resultado el distanciamiento de una parte de los fans. Pero el disco también tiene alguna que otra joya, y entre ellas destaca claramente ‘Why not smile’. De letra algo naïf , la hipnótica coda crece, y crece, y crece, hasta convertirse en un delicioso batiburrillo de loops y samples eléctricos de efecto balsámico.

“Why not smile? You’ve been sad for a while”

– It happened today (Collapse into now, 2011): Ocurrió ese día, hace dos años. 21 de septiembre de 2011. Recuerdo que aquella tarde fue movida: tuve entrevista con Hipólito Mejía, entonces candidato a la presidencia de la República Dominicana que estaba de gira por España, y justo después fui corriendo al Teatro Lara de Madrid para cubrir el concierto que daba Agnes Obel. Por un minuto, en el metro de camino a casa me enamoré por enésima vez de una desconocida que desapareció para siempre en el cruce de Cuatro Caminos. Y al llegar, me topé con la tragedia: R.E.M. se separaban. Adiós a la oportunidad de verles en directo, de (¡jajajajaja!) entrevistarles. Adiós. Apenas medio año antes habían lanzado Collapse into now, una especie de canto de cisne con mucho ejercicio nostálgico y autocomplaciente. Pero que funcionaba, también como despedida. Broche final de tres décadas llenas de momentos efímeros y eternos, de estadios entregados, de atardeceres perfectos. El romanticismo triunfaba, las preguntas seguían intactas. Las respuestas, derrotadas. Miles de bandas de la música independiente persiguen hoy el mismo esquema que ellos labraron. Trabajar duro, lograr un gran contrato, romper las listas de ventas. Ingenuos. El esquema está roto, la banda disuelta. Pero ha vuelto. Siempre vuelve. Siempre estuvieron ahí. En forma de lista de reproducción, de recuerdo de la infancia, de concierto inolvidable jamás vivido, de tarde de radio. Hoy es el día. Otra vez.

“Closing on a promise after, after all I’ve done today I have earned my voice”

¿Y tú? ¿Tienes algún imprescindible de R.E.M.?

 © 2013 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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Un pensamiento en “R.E.M: Diez imprescindibles

  1. Porque 2001 fue un año importante en mi vida, y “Reveal” me acompañó en el tránsito, apuntaré “Imitation of Life”, el single que sirvió de banda sonora a tantas incursiones veraniegas… “This lightning storm, this tidal wave, this avalanche, I’m not afraid. C’mon, c’mon… No one can see me cry”.

    Y por llevar un poco la contraria…. que quieres que te diga, a mi “Shiny Happy People” siempre hace que me venga arriba, sea en casa, en el coche o en la pista de baile “Everyone around, love them, love them. Put it in your hands, take it, take it. There’s no time to cry, happy, happy. Put it in your heart where tomorrow shines… Gold and silver shine”. Abrazos Gratis!

Sapere aude!

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