Cosas que pasan/Reflexión

Sobre la doctrina Parot

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Foto: Dos de los jueces que leyeron la sentencia revocatoria de la ‘doctrina Parot’ (La Vanguardia)

En las últimas semanas hemos visto mucho movimiento en torno a la cuestión de los presos de ETA. Nadie duda de que son su niña bonita, su baza fundamental, su único frente. Y una de las cosas de las que, tarde o temprano, habrá que hablar.

En cierto sentido, el discurso público ya ha comenzado. Y lo ha hecho teniendo de fondo el tema de los derechos (humanos o no) de los presos. Primero asistimos a las redadas policiales contra Herrira, colectivo de apoyo a los reclusos vascos, por ser, en palabras del ministro de Interior Fernández Díaz, un “tentáculo de ETA”. Después, esta misma semana, el TEDH de Estrasburgo ha tumbado la ‘doctrina Parot’ que alargaba las penas de miembros de ETA y otro tipo de presos, por lo que en los próximos meses veremos un goteo de etarras excarcelados. La decisión ha despertado el enfado (comprensible hasta cierto punto) de algunos colectivos de víctimas, apoyados por la prensa conservadora española.

Sobre Herrira ya se ha hablado mucho, y me limitaré a reproducir lo que señala en su blog Javier Elzo: sorprende que siempre haya “tentáculos” regenerándose cuando ETA lleva años agonizando.

Respecto a la doctrina Parot, es conveniente señalar el contexto de su aparición, en febrero de 2006. Ése fue el año “caliente” de la tregua del Gobierno de Zapatero: apenas un mes después de la imposición de la doctrina, ETA anunciaba una tregua permanente. Pocas semanas más tarde, comenzaron a sucederse actos de violencia callejera, el chivatazo del ‘Faisán’, huelgas de hambre, reuniones en Loiola y Oslo, robos de armas, redadas en herriko tabernas y un atentado en Barajas. Un toma y daca basado en un clima de desconfianza que nunca  se rebajó. Alguien podría afirmar que la doctrina Parot tuvo que ver directamente en la decisión de ETA de anunciar la tregua: sin embargo, dicha elección ya estaba tomada año y medio antes (de hecho ETA no mataba desde mayo de 2003). Por no mencionar que, según esa lógica, con la derogación de ‘Parot’ ETA tendría que volver, como ha dicho alguno por ahí. Sin embargo, ese planteamiento roza el ridículo.

Roza el ridículo porque ETA está acabada. Hay consenso en eso. Ha sufrido una derrota policial y judicial, y está encarando su disolución. Mientras tanto, el proyecto político de la izquierda abertzale está alcanzando cotas históricas de poder y está sometido a la confianza ciudadana. Así que no: ETA no va a volver. Y que la justicia europea obligue a excarcelar a militantes de ETA porque los tribunales españoles hayan modificado sobre la marcha sus estancias en prisión era algo totalmente esperable. Es probable que algunos utilitaristas defiendan que con el malabarismo jurídico de Parot se contribuyó al final de ETA, y que por eso mismo está bien romper los principios de derecho. Curiosamente, con ese mismo argumento podríamos defender a los GAL.

Cambiar a posteriori las condenas no es algo admisible si hablamos de democracia. Estaba claro que la ‘doctrina Parot’ iba a ser tumbada, por tanto es una insensatez dar a entender que forme parte de la hoja de ruta del proceso de paz: ¿acaso alguien se cree que la izquierda abertzale, emperrada en internacionalizar el conflicto, tenga línea directa con el TEDH? Ha llegado a otros sitios, pero no a éste. De hecho, fue el propio TEDH el que en su día ratificó la ilegalización de Batasuna. No se acercan presos, ni se amnistían, ni se rebajan condenas. No se cede en política penitenciaria, aunque haya quien piense que el fallo del Estrasburgo es un aviso al Gobierno para que se implique activamente en la disolución de ETA. No hay ninguna hoja de ruta. La derogación de la doctrina tiene que ver sólo con los derechos humanos.

A nadie le gusta ver a los autores de asesinatos masivos cumplir apenas dos décadas y media en prisión, pero la culpa de que eso pase no es de Europa: es del Código Penal español. ¿Por qué en todos los años ochenta no se cambió dicho Código cuando el terrorismo era un problema muchísimo más duro que en 1995, fecha de su última reforma? Hubo aumentos en el período de incomunicación, se permitió que la Audiencia Nacional procesara a menores de edad por delitos de kale borroka, se diseñó la dispersión de presos… y sin embargo, no se tipificaron penas de cárcel para los homicidios terroristas.

Estrasburgo no entra en esto. Estrasburgo sólo señala un proceder incorrecto de la judicatura española tocante a derechos humanos. ¿Acaso los militantes de ETA no los tienen? ¿Queremos justicia o queremos venganza? Mientras no se aborde eso, en los próximos meses veremos lo de siempre: tentáculos de una ETA zombie que aparecen hasta en las altas esferas de la judicatura europea, cortinas de humo para un país que se desangra, munición para la trinchera mediática e instrumentalización del dolor de las víctimas de ETA.

Este domingo, la Asociación de Víctimas de Terrorismo y la Fundación Víctimas del Terrorismo, entre otras, han convocado en Madrid una manifestación con el lema Justicia. Para un final con vencedores y vencidos. El papel que ocupan las víctimas en el problema vasco es algo sumamente complejo, y de lo que hablaremos como se merece en otra ocasión.

 © 2013 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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Un pensamiento en “Sobre la doctrina Parot

  1. Pingback: Vía52 // “Es obligación de todos contribuir al respeto a los derechos humanos, aunque no nos gusten sus consecuencias”

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