Cosas que pasan/Reflexión

Lo alternativo murió un domingo

lou

El domingo cambiaron la hora. Ya saben qué significa eso. Desorientación. Despertarse a destiempo. Estupefacción al ver que se hace de noche a la hora de la merienda. Si a eso le sumamos los síntomas dominicales clásicos (resaca, frustración por no haber aprovechado bien el tiempo, vértigo ante los siete días venideros que empiezan a germinar), tenemos un perfecto día de mierda, así, a saco. Con sus tradiciones sociales, como el fútbol y el vermú, que sí, que están muy bien, pero que son tan efectivos como apuntalar una casa con palillos Betik.

Intento guardar los domingos -sobre todo los domingos por la tarde- para reflexionar, escribir un poco (viene a ser lo mismo) y poner alguna lavadora. Poco más, quizá escuchar algún disco olvidado. Últimamente me ha dado por Elliott Smith, como pueden ver. Desconsuela un poco admirar el talento de gente valiosa que ya no está, pero también consuela mucho estar vivo para poder hacerlo. Picoteas de una canción a otra, buscas letras, te arrancas y cantas… a veces incluso lloras. Todo dentro de la previsibilidad de los domingos.

Y entonces pasa algo imprevisible: te enteras de que Lou Reed ha muerto. Y entonces te das cuenta de por qué todo este malestar mudo de este domingo. Y entonces, constatas que no hemos cambiado de hora. Hemos cambiado de época. El concepto ya no se utiliza casi, pero lo alternativo ha sufrido un duro revés hoy: uno de sus padres fundadores, de sus demiurgos alfareros, ha muerto. El ruido que ordenaba, el caos reconfortante, el infierno hogareño, todo se ha disipado. Los galimatías de guitarras, la experimentación brutal, el convencionalismo pop que no iba a ningún sitio, pero que se ha ido reproduciendo de banda en banda, de garaje en garaje, durante los últimos cuarenta años… todo eso permanece, todo eso se ha ido. Pulsar el play no volverá a ser lo mismo. Se ha convertido, todavía más, en un acto vacío, sin reverberación, sin feedback, sin poesía. Triunfa la flor, se derrotan las raíces.  Down for you is up. Es ley de vida, todo cambia y nada permanece, que diría aquél: pero no nos gusta nada. Reed hizo historia, y ahora forma parte de ella. Los referentes del mañana han dado hoy un paso adelante: espero que, como su predecesor, hagan de la sorpresa un presente siempre renovado. Lo dicho. No cambiamos de hora: cerramos una época.

 © 2013 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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2 pensamientos en “Lo alternativo murió un domingo

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