Cosas que pasan/Reflexión

ETA, última estación: la sociedad

portada manifestacion bilbao 2013

(Soy perfectamente consciente de la pluralidad y complejidad de la sociedad vasca. El presente artículo trata fundamentalmente sobre la manifestación del sábado, de corte a priori nacionalista. En futuros artículos hablaremos de otros sectores de la sociedad vasca y otras formas de expresión pública.)

Este pasado fin de semana, una manifestación recorrió Bilbao en defensa de los derechos de los presos vascos. Y de algo más. La convocatoria fue indudablemente multitudinaria: la Policía cifra en 100.000 los asistentes. Enero suele ser normalmente el mes en el que se celebran este tipo de manifestaciones, con una asistencia creciente: el año pasado ya fue muy numerosa. Sin embargo, la de ayer tiene ciertos elementos nuevos. Veamos algunos.

En primer lugar, las fotos son impresionantes. La manifestación fue muy masiva, una demostración de músculo social, de voluntad ciudadana para resolver el proceso. También fue una consecuencia: la de la desastrosa operación policial del miércoles, una provocación a los nuevos tiempos percibidos en el colectivo de los presos vascos. El efecto llamada para acudir a la manifestación tiene su origen en dichas detenciones, pero más todavía en la prohibición por la Audiencia Nacional de la manifestación inicialmente prevista. Nunca antes se había prohibido la manifestación organizada cada enero. Hasta esta ocasión, dos semanas después de que el EPPK aceptara la legalidad democrática para la reinserción individual. Curioso.

En segundo lugar, la primera convocatoria, en defensa de los derechos de los presos, no es idéntica a la segunda que apareció después. Los motivos de adhesión, gracias a los eventos del miércoles y el viernes, cambiaron en apenas dos días. La propuesta conjunta entre PNV, Sortu, EA, Aralar, Alternatiba, ELA y LAB para armar una nueva manifestación amplió significativamente el abanico de adhesión, permitiendo que fuera altamente representativo… para el mundo nacionalista vasco. Ya se insinúa un regreso a los tiempos de Lizarra-Garazi (aquí y aquí), aunque las partes insisten en que la unión ha sido meramente puntual. En cualquier caso, la marcha fue instrumentalizada doblemente: por un lado partidos, por otro el grueso de asistentes. Cada parte expresa a niveles distintos. El lema que se paseó definitivamente por el centro de Bilbao rezaba “Derechos humanos, acuerdo y paz”. Según esto, las personas que acudieron a la manifestación la usaron de diversas maneras: como una reclamación del respeto a los derechos humanos, una exigencia para que avance el final de ETA, una reivindicación del derecho a decidir, y otras ideas desprendidas de éstas. Lo dicho: defensa de derechos de los presos vascos, y algo más. De todos modos, la movilización social cada vez es más de quita y pon y menos militante y fiel, así que las valoraciones posteriores deberían hacerse con prudencia.

En tercer lugar, se ha despertado el debate sobre si hay contradicción o no en defender una manifestación como la del sábado y a la vez haber apoyado concentraciones contra los asesinatos de ETA. Personalmente, creo que es perfectamente compatible defender ambas cosas: la una no excluye a la otra. Es compatible hacerlo porque el escenario es mucho más complejo de lo que se suele aceptar y porque, en general, son manifestaciones que hablan de cosas diferentes. ¿Estar en contra del asesinato de Miguel Ángel Blanco implica estar a favor de la dispersión de presos? ¿Dónde está la continuidad lógica para afirmar tal cosa? Una persona que portase el lazo azul en los noventa puede estar a favor de la declaración de los presos del 28 de diciembre de 2013: es posible y deseable que así sea. Insinuar por ahí que “para lo de ahora sí, pero para lo de entonces no” es no contemplar el escenario en su totalidad. Peor aún: es centrarlo en una entidad fantasmagórica e inútil a día de hoy. Esto no empieza ni termina con ETA. ETA no es el centro. No puede serlo. Hay puntos simbólicos e inevitables que tendrá que protagonizar (de hecho esta serie de artículos va de ello), pero los hechos más importantes y definitivos sucederán, también inevitablemente, fuera de ella.

Foto: Momento de la manifestación en Bilbao del 11 de enero de 2014 | EFE.

 © 2014 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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