Acción/Cosas que pasan

Lourdes

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Te encuentras un lunes de marzo de 2010 en una librería de varias plantas ubicada en la Gran Vía madrileña. Son las siete de la tarde. Te diriges a uno de los puestos de atención al cliente. Empiezas a decirle a la amable dependienta el largo título de ese libro que necesitas para la universidad (600 páginas, papel fotográfico), ese libro que va a marcarte un roto existencial (no).

Y, de pronto, te fijas en algo por encima del hombro de tu interlocutora.

Es una persona. Una chica, ojeando un estante de libros al fondo de la planta. Una chica cuya cara te resulta familiar, y mucho.

Nunca más veré ese sucio azul del cielo,
y un subnormal va a perder todo su pelo.

Vuelves a mirar a la dependienta. Te has quedado a mitad de frase. Acabas el encargo. El libro llegará en diez días, te dicen. Vuelves la mirada hacia la chica que te ha llamado la atención.

El horror, ya no está.

Quizás es hora de volver a casa. Después de todo, ya no tienes nada que hacer en la librería. O a lo mejor sí. A lo mejor puedes tomar las escaleras que tienes a mano izquierda y que conducen a la planta superior. Sólo por probar. Sólo por si acaso.

Quince segundos después, te encuentras escaleras arriba, sabiendo que estás haciendo algo que no termina de encajar en tu cabeza. Miras a un lado y a otro. Ahí está. Sigilosamente, te vas acercando a ella. Confirmas que sí, que es justo quien pensabas.

No recordabas que fuera rubia. Pensabas que no era tan bajita.

Ahora sí: no puedes irte a casa después de haberla reconocido. Tienes que acercarte y decirle algo. 

Miras los libros que te rodean, en busca de algún tema de conversación evocador.

Psicología y educación sexual. La Guerra Civil según Pío Moa. De puta madre.

_ Ehm, perdona…

_ ¿Sí?

_ Tú eres… eres Lourdes, ¿verdad?

Ya no hay nadie en mi cabeza rascacielos,
y por mi nombre ningún hombre ya responde.

_ Sí… – ella asiente, un poco descolocada.

Y suena un móvil. Su móvil.

_ Perdona, me están llamando… – se ríe, como disculpándose de verdad.

_ Nada, nada, si yo sólo quería saludar…

Eso es lo que se llama una ruptura del ritmo. Mientras ella contesta, agarras el libro que tienes más a mano, para no quedarte incómodamente de pie a su lado. Para hacer algo.

Charles DarwinEl origen de las especies. Con dibujos.

0rigen de las especies

Lo ojeas durante una eternidad. Miras ilustraciones de hormigas y monos, a la vez que piensas: “Increíble. Acabo de saludar a la pequeña Russian Red en persona.” Mientras, ella habla y habla y habla y habla. Y por fin cuelga:

_ Sigo aquí – le dices, sonriendo.

_ Perdona por la llamada… ¡a lo mejor me puedes ayudar!

_ ¿En qué?

_ ¿Tú sabes dónde puedo encontrar un libro de cálculo?

_ ¿De cálculo?

Pío Moa, educación sexual y evolucionismo.

_ Sí, es que viene bien para hacer ejercicios mentales y eso. Agiliza la cabeza.

_ Pues no, la verdad que yo de matemáticas nada de nada…

_ ¿Ah, no? ¿Y qué haces entonces en esta planta? – sus grandes ojos se entrecierran, adquiriendo cierto aire a

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_ Es que te he visto en la de abajo, y me he quedado pensando: “Esa chica se parece a Russian Red. Y ya pues he subido, he estado mirando “que sí, que no, que sí…” Y me he decidido a saludar. Quería agradecerte todo lo que haces y eso…

_ Gracias a ti – vuelve a sonreír. Te fijas en que está sujetando un libro gordo y gris entre sus manos -. Creo que este libro es el que busco. Con ecuaciones y esas cosas.

_ ¿Tienes mucho tiempo para hacer ecuaciones? Quiero decir, ¿no deberías estar preparando un nuevo disco?

 _ Buff… Creo que hasta el año que viene o así no tendré nada…

_ ¡El año que viene! ¿Es porque hay mucha gente pendiente de lo que vayas a hacer?

_ Bueno, creo que antes tiene que gustarme a mí, ¿no? El primero fue más fácil de hacer porque sentía una necesidad fuerte de contar cosas.

Asientes: claro, claro. Tú qué vas a decir.

_ Bueno, ¿y tú cómo te llamas? – pregunta ella.

_ Me llamo Álvaro – sonríes.

Lourdes

_ ¿De dónde eres? ¿Eres gallego?

_ Ehm, no, soy de La Rioja… de hecho, te vi el año pasado en Logroño, en el Actual… y también en León, en octubre de hace dos años…

_ En León… ¿era una universidad, o algo así?

_ No, era en un teatro que también tenía una especie de biblioteca.

_ Ah, sí, en ese concierto sólo estábamos yo y…

_ Y Charlie…- Bautista, por supuesto, quien ha tocado también con Havalina, Tulsa, Christina Rosenvinge y un millón más.

_ Eso, Charlie – sonríe de nuevo. Con cierta timidez, con cierto encanto.

_ Pues sí… oye, nada, que no te quiero quitar más tiempo – le tocas un brazo. Es real. Les acompañas hasta la caja, a ella y al libro gordo y gris con ecuaciones y esas cosas –. Gracias de nuevo por las canciones, de verdad. Hasta luego, Lourdes.

_ Hasta luego, Álvaro.

Me queda un minuto para ser sólo labios ya…

Intentas salir de allí. Buscando las escaleras, das con una especie de callejón sin salida. Tienes que volver sobre tus pasos. Tomas otro camino. Te equivocas otra vez. Al tercer intento, sí, localizas las escaleras y bajas a la calle. Posiblemente ella te haya visto andando y desandando en 15 metros cuadrados. Posiblemente no. Bajas la calle, hacia el metro. Es de noche, el ruido del tráfico es, como siempre, insoportable, hace frío y la gente con la que te cruzas viste una horrible cara de mala hostia.

Rebuscas en tu bolsillo, tanteado tu reproductor de música, con la idea de poner alguna canción de Russian Red para terminar de redondear el estrambótico momentoPero no tienes ninguna canción de ella a mano. En su lugar, eliges escuchar ‘Lourdes’, de El Niño Gusano. Siempre es buen momento para reivindicar esa canción.

Ésa es la moraleja de esta historia. Escuchen a El Niño Gusano.

Foto El Niño Gusano: Óscar Sanmartín Foto Russian Red: David Gómez Maestre

—————————–

Como algunos sabréis, Russian Red publica la próxima semana un nuevo disco, Agent Cooper. El tercero de su siempre interesante discografía. Denle una oportunidad. El primer single, ‘Casper’, es lo más. Directo, urgente, épico. Devórenlo sin dudarlo.

 © 2014 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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Un pensamiento en “Lourdes

  1. Inreresante historia,que tan bajita es? Me dio curiosidad porque todo el mundo hablada de lo pequeña que es.

Sapere aude!

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