Cosas que pasan/Reflexión

ETA, última estación: el desarme (II)

CIV

Se ha visto en todos los medios: el vídeo con dos supuestos miembros de ETA, dos verificadores, un exiguo arsenal sobre la mesa y una réplica del Guernica colgada en la pared. En editoriales y declaraciones institucionales el mensaje es común: la entrega de armas realizada el mes pasado y hecha pública ayer es insuficiente. Desde hace meses, el goteo de rumores sobre posibles desarmes ha ido aumentando su frecuencia hasta alcanzar el ritmo de especulaciones de la última semana. Sea o no algo alimentado por los medios (después de todo, se trataba de una noticia), la pregunta del día después es: ¿Dos años para esto?

En primer lugar, hay que aclarar que la Comisión Internacional de Verificación, quien ha supervisado la entrega de armas, realiza las justas labores de interlocución, reduciéndolas solo a nivel del País Vasco. No intervienen en otros asuntos más allá de los relacionados con las acciones armadas de ETA. Cuando Arantza Quiroga acusó ayer a la CIV de actuar de parte estaba, a la vez, señalando una obviedad y una carencia. Obviedad porque no son mediadores. Sólo trabajan una fracción del problema. Y carencia porque a la Comisión no le ha quedado otra alternativa que la de trabajar de parte: el interés del Gobierno central en saber qué pasos estaban tomando ha sido (al menos a nivel público) nulo. Los propios miembros de la CIV declararon ayer que una entrega unilateral de armas como la de enero es algo inusual.

Así que el cuadro de ayer es bastante pintoresco. Un paso nuevo, histórico si se quiere, y de importancia simbólica, pero insatisfactorio para muchos,  al basarse en la entrega de un arsenal ridículo bajo una puesta en escena chirriante. Eso, más las dudas sobre el papel de la CIV, acentúan la impresión de que todo es un teatro, un paso unilateral susceptible de todas las críticas. Pese a ser algo nunca visto.

Las armas hablan

El problema de las armas no es sencillo. ¿Dónde y en qué estado se encuentran las que faltan? ¿Cómo de accesibles son? ¿Se han puesto en venta para que ETA subsista estos meses? ¿Dónde están ahora las armas “fuera de uso”? ¿Ha participado alguna de ellas en asesinatos?

Si es que sí, la importancia es todavía mayor: las armas dicen muchas cosas. Sin embargo, ¿cuál es la vía fácil para resolver los asesinatos pendientes? ¿Con ETA poseyendo esas armas pero entregándolas a cuentagotas y selectivamente? ¿O con una ETA disuelta, es decir, sin red logística, sin red de informadores, sin red documental… donde nadie haya sido de ETA y donde nadie sepa nada? Es aquí donde se ve que la entrega es una parte técnica, sí, pero de doble filo: afecta -y mucho- al Gobierno y las FSE en su labor de investigación. No es algo que ocurra en el vacío. Y desde luego, no debería tomarse como una teatralización. Un arsenal no es atrezzo, un arsenal no son sólo armas. También son actos.

¿Cómo acceder a esa información? Ya sabemos que ETA no va a tratar contenidos políticos. Ya hablamos de la importancia de los presos para ETA. Hay más gente dentro de la cárcel que fuera. Pero quizá haya datos sobre atentados de ETA que no saben ni en las cárceles ni en el Ministerio de Interior. Las medidas de inserción individuales pueden traer nuevas confesiones y ayuda en investigaciones, pero aun así, pueden seguir quedando verdades por descubrir. Para ello, sólo queda acercarse a la ETA residual, la que está fuera de la cárcel. La misma que tiene armas. La misma que tiene que entregarlas. La misma que en su nombre ha cometido asesinatos sin resolver.

Para que ETA hable, no sólo basta con la mera acción policial (exitosa en un 40% de los casos, según un estudio de Seth Jones y Martin Libicki que analizaba más de 600 grupos terroristas entre 1968 y 2006), sino a través de procesos en contra de la radicalización, como los de la vía Nanclares o los encuentros entre víctima y perpetrador. Procesos que hagan ver la inutilidad de organizaciones como ETA, pero que a la vez fortalezcan la participación democrática de todas las opciones políticas. Estos programas para eliminar la radicalización son, según este otro estudio del Institute for Estrategic Dialogue, efectivos, aunque la voluntad de participar por parte de todas las partes es fundamental. Por tanto, lo que se requieren son acciones combinadas, integrales y aperturistas. No sólo represivas. Hay que construir un fino equilibrio, no exento de dilemas, entre persecución de delitos y garantía de derechos.

Por desgracia, desconocemos si esto es tenido en cuenta o no . También si habrá una nueva entrega de arsenal. Esperemos sí, y que sea de mayor calado, cuantitativa y cualitativamente.

 © 2014 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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