Cosas que pasan/Reflexión

Cinco reflexiones sobre las elecciones europeas

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1) Afortunadamente, no ha habido tanta abstención como se esperaba. De hecho, la participación ha subido un punto respecto a las elecciones de 2009. Los comicios de ayer se han caracterizado por algo en lo que todas las portadas coinciden: han sido un castigo al bipartidismo, que por primera vez alcanza un porcentaje inferior al 50% (en en 2009 PP y PSOE coparon un 80% de las papeletas). Nuevamente, las encuestas aparecen como instrumentos muy poco válidos a la hora de reflejar una realidad social cambiante. Una realidad que no está para que le digan qué tiene que votar: después de todo, la gente dedica su tiempo a informarse por su cuenta, a celebrar la victoria del Madrid en la Champions, a contrastar programas electorales, a cagarse en todo, a votar alternativas, a no hacerlo o a irse de vermú.

2) El caso es que 8.250.128 personas no han votado al bipartidismo, y de ellas destacan poderosamente los 1.245.948 votantes que han elegido a Podemos, la novedosa formación llamada a sacudir las viejas formas de hacer política en España. Justo después de su victoria, Pablo Iglesias, cabeza visible de la plataforma, rechazaba su papel secundario: “Mi voluntad es ir a las generales”. Su irrupción, con cinco eurodiputados y colocándose como cuarta fuerza en España, muestra que hay nicho político para la renovación (veremos si también para el contrapoder). La construcción programática colectiva, las listas basadas en primarias abiertas y la financiación vía crowdfunding han tenido su recompensa. Una noticia estimulante que podría abrir la puerta a un futuro frente de izquierdas que termine por hacer temblar los cimientos institucionales, como Syriza en Grecia. El año que viene, con elecciones locales, autonómicas y generales, será movido.

3) No todo son buenas noticias. A nivel europeo, los partidos ultraderechistas han ganado su parte de pastel, y en algunos casos la porción no es nada desdeñable. Ahí está el ejemplo del Frente Nacional de Marine Le Pen, primera opción en Francia. Los partidos xenófobos también han conseguido una importante representación en Reino Unido, Países Bajos, Dinamarca y Austria. En general, suben en todos los países, y su grupo mayoritario en Bruselas, la Europa de la Libertad y la Democracia (EFD), pasa de 32 a 36 eurodiputados. Previsiblemente, otros se incorporarán a grupos liberales o conservadores, diluyéndose en ideologías supuestamente blancas y clásicas. De todas las consecuencias de las elecciones, esta es la más negativa.

4) Como contraposición, y volviendo a casa, vemos que las comunidades donde más ha crecido la participación son aquellas que tienen una importante base electoral nacionalista: Cataluña, Navarra y País Vasco. Teniendo en cuenta la actual dinámica soberanista, esto no es casualidad. Los nacionalismos de dichas regiones perciben al Estado central como un freno en su desarrollo económico, social e identitario, y participan en esta convocatoria en clave propia: ya se trate de elecciones municipales o europeas, el voto se utiliza como una herramienta multinivel, complementaria con otras formas de acción colectiva. También allí están ocurriendo cosas nuevas: ERC ha superado a CiU en Cataluña, y EH Bildu amenaza la hegemonía del PNV en Euskadi.  ¿Reacción al ultranacionalismo xenófobo? Aún está por verse, pero no parece que el pulso sea -todavía- así de bipolar.

5) Con todo esto -cambio de hegemonías, esbozos de coaliciones de izquierda, auge de nacionalismos periféricos y partidos ultranacionalistas, permanencia de la desidia ciudadana-, y sumando el delicado contexto ucraniano (donde las viejas lógicas del s. XX perviven entremezcladas con la inconclusa e inédita actualidad: pero en cualquier caso no es un problema menor), tenemos que Europa es un inquietante laboratorio con más sombras que luces. A día de hoy, el Viejo Continente es el escenario actual de una variedad amplia de conflictos en desarrollo: económicos, políticos e incluso militares. Veremos los tiempos que están por venir. El sueño, si es que alguna vez existió, se está trastocando.

Foto: Integrantes de Podemos celebran sus resultados electorales (Emilio Naranjo – EFE).

 © 2014 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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