Cosas que pasan/Reflexión

Destripando el CIS: sí, otra entrada sobre Podemos

Pablo-Iglesias-en-la-presentación-de-Podemos-junio-de-2014.-Foto-Cordon-Press

Nos hemos levantado esta mañana con la confirmación de un rumor que llevaba varios días circulando, y que refuerza los resultados de la encuesta de Metroscopia conocida la pasada semana: según el barómetro del CIS de octubre, Podemos, la formación política que despuntó en las elecciones europeas, sigue con su tendencia alcista, amenazando seriamente el bipartidismo característico de la política española. Si se celebrasen elecciones mañana, un 17,6% de los encuestados votaría por dicho partido, por delante de PSOE (14,3%) y PP (11,7%).

Enemigos del bipartidismo, ¿vais a descorchar el champán?

Conviene acercarse a este resultado, que ciertamente es inédito, con prudencia y no extrapolar alegremente los datos. Primero, porque conceptos demoscópicos como la estimación de voto o su intención directa parecen no ser tan fiables como tradicionalmente han sido. Si el panorama del futuro próximo son unos parlamentos fragmentados, eso querrá decir que los votos son más inestables y que la confianza en partidos como PP y PSOE se ha debilitado, conllevando una disminución en las posibilidades de revalidar gobierno. Esto, en principio, son buenas noticias para las candidaturas alternativas. Pero sólo en principio.

El efecto de arrastre de las encuestas, ése que hace que los votantes elijan principalmente a la candidatura que más apoyo recibe en los sondeos, es crucial, aunque no infalible, y en cualquier caso existen otros indicadores, como el de simpatía (que mide cómo de cercana siente la gente la ideología de cada partido, y que combinado con la intención de voto también da como vencedor a Podemos). Además, últimamente las encuestas fallan en sus precisiones: Kiko Llaneras Pablo Simón nos recuerdan que el sorpasso que IU iba a hacerle al PSOE, pronosticado por otra encuesta de Metroscopia de mayo de 2013, se quedó a dos millones de votos de ser realidad. Una enorme diferencia con lo estimado.

Conviene tener en consideración otras variables, como la mediática. Según el CIS, ¿cómo se informan los españoles de la actualidad? Un 57,7% de los encuestados afirma que nunca usa Internet para obtener información acerca de la política o la sociedad. Es un dato que puede parecer llamativo en un primer momento, pero no tanto si nos fijamos en la estructura demográfica española, envejecida y reticente a las nuevas tecnologías. Por su parte, un 68,7% escucha o ve las noticias por la radio o televisión, lo cual demuestra una verdad que parece inmutable en comunicación política: la importancia de la caja tonta es trascendental para la consolidación de las candidaturas, y sobre todo, de los líderes. Pablo Iglesias lo sabe muy bien, y usa los media constantemente para transmitir su mensaje. Es parte crucial de su estrategia política: juega con todos ellos, desde los comunitarios hasta los mainstream, desde lo analógico a lo digital. Aprovecha la alta capacidad de difusión de esta combinación estratégica, pero no es inmune a otra realidad evidente: que los medios también juegan con él, sobre todo los más masivos, en tanto siga siendo un producto rentable. El juego mediático depara buenas contradicciones a su proyecto político: ¿cómo ser un revulsivo empleando medios de comunicación sistémicos?

Iglesias, estudioso de los movimientos desobedientes, admirador de Gramsci, y posiblemente también de las teorías sobre micropoder de Foucault, ha realizado un particular experimento. Por un lado, el discurso de Podemos ha virado claramente hacia la transversalidad, y la dicotomía izquierda-derecha ha quedado soslayada en favor del de mayoría-casta. Ya se vio en la entrevista de Salvados, donde Iglesias lanzó guiños al ejército, a la Iglesia, a la monarquía: sabe que son símbolos cruciales del status quo español, y por tanto no merece la pena atacarles directamente. Mientras guarda corteses palabras para estos símbolos tradicionales, Podemos establece un sistema de deliberación partidaria novedoso en España, basado en los círculos, y que bebe directamente de algunos movimientos sociales. Aparte de esto, el discurso general no es rupturista ni revolucionario: incluye términos nuevos, sí, pero términos de uso común para la gente.

Ésa es la clave: sembrar el diccionario de palabras fácilmente utilizados por todos, pero que apuntan en una nueva dirección, lo cual no significa necesariamente que produzcan otras formas de poder: ahora que se encaminan a ser un partido político jugador, los riesgos se mutliplican. Riesgos de no poder hacer realidad su programa, (bien por imposibilidad técnica, bien por los bloqueos parlamentarios), riesgos de alejarse de la ciudadanía y quedar enredados en las lógicas del poder institucional. ¿Es posible otro camino para una plataforma que aspira a ganar? Parece que no: si se hubiesen quedado en un mero ramalazo del 15-M (y perdón por la excesiva simplificación), quizá la gente tendría una nueva conciencia, pero las leyes seguirían cautivas en las mismas manos. Y ellos, no parán de decirlo, están para ganar. Y se ven seguros de propiciar un final de ciclo político en España. ¿Será posible?

¡No tan rápido! España y la indefinición ideológica

En cualquier caso, los cambios sociales no los hacen las encuestas, sino la gente. Antes hemos señalado que los partidos minoritarios pueden salir reforzados de la supuesta caída del bipartidismo, pero sólo en principio: la encuesta revela que un 34,6% no siente simpatía por ningún partido político. Además, de todos los encuestados, un 15,7% se abstendría de votar si hubiera elecciones mañana, resultado consistente con el porcentaje de encuestados que no votó en las elecciones de 2011 (16,4%), pero no con la realidad española, donde la abstención ascendió hasta un 28,31%. Este último dato, sin embargo, sí se acerca más al casi 30% de encuestados que se considera o apolítico, o incapaz de definir su ideología (no sabe/no contesta), algo lejos de ser esperanzador.

En resumen, Podemos aparece como puntilla del bipartidismo, subiendo en intención de voto, mientras a la vez PP y PSOE bajan. El ciudadano medio emplea la televisión como principal fuente de actualidad política, despreciando a Internet, realidad que en Podemos están explotando a conciencia mientras a la vez ejercen nuevas formas de hacer política. Además, un tercio de los encuestados recela de los partidos y es incapaz de posicionarse ideológicamente, o directamente es apolítico. Teniendo en cuenta esto, y que de cara al futuro

a) surgirán nuevos casos de corrupción, y

b) se recrudecerá el juego sucio de cara a los comicios del año que viene, donde pueden coincidir las convocatorias locales, autonómicas y generales,

la conclusión es clara.

Prepárense: los próximos meses van a ser apasionantes.

Foto: Cordón Press.

 © 2014 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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