Acción/Relatos

Wolframio

Bombilla-tradicional_TINIMA20121227_0639_5

(Del al. Wolfram).

1. m. Quím. Elemento químico de núm. atóm. 74. Metal escaso en la corteza terrestre, se encuentra en forma de óxido y de sales en ciertos minerales. De color gris acerado, muy duro y denso, tiene el punto de fusión más elevado de todos los elementos. Se usa en los filamentos de las lámparas incandescentes, en resistencias eléctricas y, aleado con el acero, en la fabricación de herramientas. (Símb. W).

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

_ De verdad, Olga, que tu hijo es único.

Acuclillado, el chiquillo dibujaba con furia, sobre la tierra seca, extraños garabatos rúnicos. Ceño fruncido y amplia sonrisa. Los demás niños jugaban al fútbol en la pista de cemento, mientras él seguía enfrascado en el sentido de su propio misterio.

_ ¿Alguien sabe lo que significa la palabra “descollar”?

Sentado en su pupitre, el púber retorció un poco más la enésima reflexión de la mañana. La calidad del bolígrafo Bic no hacía justicia a la fluidez de su pensamiento, y la tinta que quedaba no era suficiente para cristalizar el enjambre de ideas que le aguijoneaban. Por supuesto que sabía el significado de aquella palabra. Pero no era aquello lo más importante, sino seguir escribiendo, hasta conseguir un perfecto ovillo de metáforas.

_ Te quiero.

De pie, el adolescente notó cómo la sangre resbalaba por sus pómulos al recibir el desprecio por respuesta. Segundos más tarde, su respiración entrecortada y el chapoteo de sus zapatos sobre el barro eran los únicos sonidos que desgarraban la noche. Algo le dolía dentro, como si una acerada hilera de colmillos le hubiera desventrado. El puñado de rosas que sostenía en la mano se marchitó de pronto. Sintió cómo toda su piel se tatuaba en mentiras, sin remedio, sin dejar un milímetro de pureza.

_ Diecisiete con cuarenta y cuatro, por favor.

En la cola del supermercado, el joven tanteó el bolsillo izquierdo de su pantalón. Siempre llevaba el dinero justo, porque era miércoles, siempre compraba las mismas cosas y conocía los precios de memoria. En ese preciso instante, tuvo una revelación. De fondo, sonaban los pitidos lacónicos de los lectores de códigos de barras. Miró a su alrededor. La luz fría y enfermiza inundándolo todo. Las miradas huidizas y los gestos tristes de los clientes. El lacio color verde en las pantallas de los datáfonos. Las arrugas en el uniforme de los trabajadores del supermercado. Logró proyectar su mirada por encima de todo aquello. Se sintió ridículo. Pagó, y se fue.

_ Son casi las ocho, y éstos quieren el informe ya.

Sentado frente al ordenador, el adulto asintió con levedad, y siguió tecleando las últimas líneas del informe sobre el posicionamiento en prensa del Banco Santander. El mismo informe de todas las mañanas. Los mismos periódicos leídos incesantemente, en diagonal, los mismos zumbidos del escáner en la salita del pasillo, la misma clasificación en noticias positivas, negativas o neutras. Era parte de un eslabón que no iba a ninguna parte. Dejó de teclear. El cursor del editor de texto parpadeaba en la pantalla. Miró hacia la ventana. El sol lamía con timidez las fachadas de la acera de enfrente. Por un instante, pensó en lo que había más allá de su oficina, del barrio y de la ciudad. Trató de imaginarse el mundo entero como si fuese una minúscula canica azul deslizándose por la palma de su mano.

_ No, por favor, por favor, ¡NO, N…!

Erguido entre los árboles, el viejo escuchó el sonido que producía el cuerpo inerte al caer, una mezcla entre pisadas sobre la hojarasca y suspiros. Un ruido bello, una última melodía de sabor metálico y olor sulfúreo. La frondosidad del bosque amortiguó el estruendo del disparo. Tras incesantes años de garabatos furiosos en la tierra y apuntes retorcidos sobre el papel, lo había conseguido. Había logrado superar los temblorosos límites del propio cuerpo, y sus hallazgos fueron más dulces que cualquier orgasmo. Para sentirse fuera de la humanidad, tan sólo tenía que apretar el gatillo y eliminar a una persona. Mediante una pequeña presión ejercida por su dedo índice, transcendió cualquier misterio jamás nombrado. En el minúsculo instante en que el sonido de la lluvia disolvía los ecos de la detonación, comprendió que lo que acechaba fuera de la humanidad era algo muchísimo más irracional y azaroso que la más larga de las noches.

_ ¡Muy bien, chicos! ¡Ahora, vamos a formar un abrazo circular! ¡Todo lo grande que podamos!

Rodeando con sus brazos trémulos a un enfermo de alzheimer a quien apenas conocía, el anciano se sentía ridículo. La indiferencia por sus nuevos amigos sólo era comparable a la lástima que éstos le despertaban. Había sobrevivido, había llegado hasta allí. Ninguno de ellos, con la carne y el alma carcomidas, había visto lo que él. No se habían paseado por tierra desconocida como él había hecho. Ellos, borrachos de cobijo, compasión, comprensión y empatía, jamás conocerían que, fuera de la humanidad, descansaba una bestia de múltiples caras y lenguaje telúrico, que no tenía por qué cobijar a nadie, ni compadecerse del progreso humano, ni comprender las obras de arte, ni empatizar con la depredación mutua. Lo que había fuera de la humanidad era muchísimo más poderoso que lo que había dentro. Mucho más intenso que todos los seres humanos del planeta formando un abrazo circular. Con un suspiro, con el suspiro de un suspiro, lo que había fuera de la humanidad podría hacer de la existencia una levísima vibración.

_ Bueno, pues ya está, el tío ya está descansando, después de todo lo que ha pasado.

Así que más vale que nos llevemos bien, porque fuera de la humanidad, ni siquiera hay lugar para el odio.

© 2015 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

Anuncios

Sapere aude!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s