Acción/Relatos

Relatos alfabéticos: intento de epílogo

1400px-Las_Meninas,_by_Diego_Velázquez,_from_Prado_in_Google_Earth

En marzo del año pasado, comencé una serie de relatos, para dar un poco de color al gris imperante en Speculorum. Me puse a mí mismo dos condiciones. La primera, que los relatos serían 27, uno por cada letra del abecedario español. Segundo, que elegiría los títulos al azar (consulta de diccionario mediante) antes de escribir una sola línea de cada historia, para que esta elección aleatoria ‘condicionara’ de algún modo el contenido. Cumplidas esas normas básicas, tenía plena libertad para desarrollar tramas, personajes y estilos. Con mayor o menor acierto, y siempre con irregular frecuencia, fui publicando estas breves historias en el blog. Hace unos pocos días, terminé la última. Esta entrada es un intento de epílogo, una guinda a través de la cual poder mordisquear cada uno de los relatos a voluntad. Que aproveche.

***

Botánica es un relato onírico en espiral, donde el misterio de un asesinato se entremezcla con el misterio de lo real, y que tiene una continuación inacabada en Lapa. Anna, la ¿protagonista? de ambos relatos, es una adicta a la lectura, y después de cada jornada laboral lee en el madrileño Parque del Retiro La furia interte, aclamado ensayo de Gustavo Planck, argentino de ascendencia alemana. Precisamente Gustavo hace un breve cameo en Descollar, una historia sobre aburrimiento adolescente durante una clase de Lengua y Literatura, escrita a base de largas frases encadenadas con comas, burbujeantes como hormonas en un cuerpo púber. En esa misma clase, quién sabe si sentado al lado de Gustavo o un par de pupitres arriba o abajo, se aburre el protagonista de otra historia, Wolframio, poseedor de una mente frenética y obsesionada con trascender los temerosos límites de lo humano, y que llega a cometer actos innombrables para descubrir la fragilidad humana. Sobre dicha fragilidad profundiza Horizonte. Por la frontera de la humanidad también se pasea un Vampiro contemporáneo, enfermo de insomnio y de codicia, y que mercadea tanto con productos financieros como con su propia dignidad. Dignidad es, precisamente, lo que les sobra a los abuelos protagonistas de Oligoclasa, una historia que hilvana anécdotas reales contadas, al abrigo de los árboles, por tres supervivientes de guerras concebidas en un tiempo convulso. Por desgracia, no todo es supervivencia: Jabalina (y su reverso, Xerocopia) describe, en clave fantástica, los desastres a los que tiene que hacer frente una avanzadilla de exploradores, un choque fatal entre civilización y barbarie, entre oscuridad y luz, entre vida y muerte. La muerte también está presente en Faetón, repartida en tres tiempos/espacios/personajes. Kiloamperio, por su parte, es un chispazo, un destello fugaz que ilumina y desbarajusta el umbral efímero y definitivo por el que se pasea el reo. Ñampearse es una historia que cuenta lo que ocurre cuando se traspasa dicho umbral, mientras que Casino ofrece una fábula de violencia creciente, donde la política y la tragedia son uno. Zurcir, por su parte, fue la primera entrega de esta serie: un brevísimo relato pseudo-poético sobre la ancianidad de la venganza.

Pero también escribo sobre cosas bonitas.

Yunta abunda en una misteriosa y colectiva borrachera carnal que florece en una ciudad cualquiera. Posiblemente la gente más romántica prefiera leer Ufo, sobre ovnis y jóvenes besándose en laberintos de setos, o Nectarina, esta última no recomendada para noctámbulos solitarios y amantes de los melocotones. Globo recuerda a aquellos (¡malditos!) que tienen ante sí el mundo, abierto como una inacabada oportunidad, pero que (¡benditos!) desconocen completamente su privilegio. Aspirar es una fábula político-existencial donde una ama de casa hace borrón y cuenta con el mundo que conoce y desprecia, a lomos de un electrodoméstico glotón. Elizalde / Ex Aequo es un canto a la locura y al amor fraterno, salpimentado con un ligero toque de escritura automática. El músico protagonista de Imitar confunde el amor propio con el colectivo, el arte con el simulacro, mientras repasa una trayectoria exitosa desde el suelo de su hogar hecho añicos. Qwerty es un ensayo de cóctel entre gastronomía china, choque de civilizaciones y espionaje. Reimprimir es una copia literal e inacabada de un aburrido borrador de trabajo académico sobre el Tribunal de Camboya. Sudamericano, por su parte, esboza el atisbo de esperanza que personas corrientes experimentan al escuchar la televisión, expectantes ante la noticia del ¿final? de uno de los conflictos armados más longevos del planeta. Por su parte, Migaja expone las historias paralelas de dos personajes, joven y urbana ella, viejo y rural él, desconocidos ambos, que suspiran y rumian en medio de sus propias encrucijadas. Finalmente, dos homenajes a sendos genios atemporales: el primero de ellos, un vergonzoso romance dedicado a El Greco, titulado Toledano; el segundo, Purga, una historieta onírica sobre la descarada cremación masiva de libros que tiene lugar en El Quijote.

Uf. De pronto, tengo la sensación de que soy padre de una heterogénea familia. ¿Alguno de estos relatos te ha gustado? ¿Alguno te ha disgustado? Por favor, házmelo saber en los comentarios. Y sea cual sea tu opinión, gracias (siempre) por leer. ¡Seguimos!

Cuadro: Las meninas, de Diego Velázquez (1656)

© 2015 Álvaro Ramírez Calvo. Todos los derechos reservados.

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