Cosas que pasan/Reflexión

Cinco conceptos clave del acuerdo entre JxSí y la CUP

Comparecencia de Artur Mas

Comparecencia de Artur Mas / G. Batista (ATLAS)

Hoy, tras meses de incertidumbre, Junts pel Sí y la CUP han llegado a un acuerdo de investidura para continuar con el proceso independentista. El texto, de cinco puntos, puede consultarse aquí. A mi juicio, los conceptos clave del documento son los siguientes:

«1. No votar en cap cas en el mateix sentit que els grups parlamentaris contraris al procés i/o el dret de decidir quan perilli l’esmentada estabilitat.

Concepto clave: “estabilidad”. Hay que definir qué se entiende por eso. Por ejemplo, ¿aprobar los presupuestos es sinónimo de estabilidad? ¿Incluso si incluyen recortes? Y aunque no los incluyan: ¿seguro que las CUP no tendrán algo que enmendar, algo que proponer? Ése es sólo un ejemplo cotidiano de la complejidad de la vida parlamentaria. Hay más. En caso de una supuesta desconexión con España, ¿se aprobarían reducciones en la cobertura social de parados, jubilados, o en la prestación de servicios públicos básicos, sólo porque serían consecuencias inevitables de la independencia? ¿Se mantendrán a toda costa los liderazgos políticos de CDC porque son pieza clave de la estabilidad del proceso independentista? ¿Incluyendo a aquellos afectados por la sombra de la corrupción?

  1. Garantir que dos diputats/des de la CUP-CC s’incorporaran a la dinàmica del grup parlamentari de Junts pel Sí, de manera estable. Participaran en totes les deliberacions i actuaran conjuntament en les preses de posició del grup per tal de donar compliment a allò que estableix el punt 1.

Concepto clave: “incorporación a la dinámica del grupo parlamentario de Junts pel Sí, de manera estable” Así leído, el concepto implica que JxSí consiga la mayoría necesaria (62+2). A la vez, o la CUP pierde autonomía o gana capacidad de influencia en las sesiones de deliberación. ¿Qué implica exactamente que dos diputados de un partido “participen en todas las deliberaciones” y “actúen conjuntamente” dentro del grupo de JxSí? ¿Cómo justificar un movimiento así sin que parezca que está siendo una voladura controlada de las CUP, un grupo político que, no lo olvidemos, ha ido creciendo desde las elecciones de 2012, tiene una ideología rupturista y un votante tipo muy crítico? Es difícil que la CUP gane en este punto, dado que JxSí, más numeroso, siempre va a tener una posición más fuerte. Además, la toma de decisiones de uno y otros funciona de manera diferente. El Grupo de Acción Parlamentaria de las CUP emerge de la decisión soberana de su asamblea, y no de la estructura clásica de un partido político. El baile que plantea este punto no encaja con la música que la formación anticapitalista ha estado tocando.

  1. Investir en la primera votació la persona candidata a la presidència de la Generalitat a la investidura que l’actual president proposi entre els membres del grup parlamentari de Junts pel Sí.

Concepto clave: “que el actual presidente proponga”. El cuarto nombre de la lista, Artur Mas, tendrá la palabra final sobre el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Sin tiempo para más retrasos, el pleno extraordinario de investidura se celebrará mañana por la tarde. La dinámica de la sucesión es como sigue: un presidente en funciones tiene la potestad para elegir al presidente del gobierno catalán, un nombre que no ha trascendido en ningún momento en estos casi cuatro meses y que será elegido sin ningún obstáculo. Olvídense de aquellos tiempos en los que los presidentes salientes elegían a candidatos a la presidencia del Gobierno, como hizo Aznar con Rajoy. En esta ocasión, un presidente que nunca desapareció del todo es quien elige directamente al siguiente, bastante después de las elecciones: de hecho, en el tiempo de descuento para convocar nuevas. Artur Mas se muestra por enésima como un maestro debilitando adversarios. Oriol Junqueras y Raül Romeva se retratan como subordinados definitivos que nunca tuvieron el más papel decisivo en los planes de Mas. ¿O acaso alguien pensaba en un inicio que el elegido sería Puigdemont?

  1. La CUP-CC assumeix que la defensa en els termes polítics del procés tal com l’entén la CUP-CC pot haver posat en risc l’embranzida i el vot majoritari de la població i l’electorat a favor del procés cap a la independència, en una negociació que ha desgastat ambdues parts i la base social i popular de l’independentisme. Cal reconèixer errors en la bel·ligerància expressada envers Junts pel Sí, sobretot en tot allò relatiu a la voluntat inequívoca d’avançar en el procés d’independència i en el procés constituent que comporta, únic escenari de construcció d’estructures i marcs de sobirania que ens pot permetre, com a societat, albirar altres quotes de justícia social i participació democràtica. Per tot això, la CUP-CC es compromet a reconstruir, a tots els efectes, la potència discursiva i mobilitzadora de l’etapa política que s’enceta amb aquest acord, incloent la defensa activa de tots els agents que el fan possible.

Concepto clave: “justicia social y participación democrática” Dos conceptos para recordar con melancolía. ¿Desde cuándo a CiU le importó la participación democrática más allá del período electoral? Y sobre la justicia social, ¿todavía hay que recordar que el gobierno de Mas fue pionero en algunos recortes que después se extenderían al resto de España? Justicia social y participación democrática son dos términos que quizá ya no importen tampoco a las CUP, o al menos tanto como las ansias de que Cataluña se independice. A pesar de que hace un par de semanas dieron una lección intachable de democracia directa, la voluntad soberana de la asamblea ha saltado en pedazos y en el último minuto. En lo que respecta a la justicia social, ésta no sólo se construye con (el conjunto de la sociedad), sino también y más a menudo contra (quienes ocupan y pervierten el poder institucional, entre otros). Volvamos al punto 1. ¿Se atreverán las CUP a atacar las desigualdades sociales derivadas de la gestión del govern, si eso implica debilitar la “estabilidad” del proceso?

  1. La CUP-CC posa a disposició de l’acord el compromís de renovar, tant com sigui necessari, el propi grup parlamentari amb l’objectiu de visualitzar un canvi d’etapa i assumir implícitament la part d’autocrítica que li correspon en la gestió del procés negociador. Els relleus en el grup parlamentari es produiran immediatament després del ple d’investidura.»

Concepto clave: “renovar, tanto como sea necesario, el propio grupo parlamentario con el objetivo de visualizar un cambio de etapa y asumir implícitamente la parte de autocrítica que le corresponde”. Es larga y eufemística, pero suena a depuración de disidentes y petición de disculpas por unas formas de hacer política que no por lentas y deliberativas eran menos eficaces, satisfactorias y legítimas. Este punto es una declaración gratuita, que no aporta nada sustantivo desde el punto de vista de la negociación entre grupos políticos, y que viene a certificar las sospechas de debilidad democrática que planean a lo largo del documento. Un concepto, junto con los anteriores, que muestra un panorama desolador: el de la certificación, por enésima vez, del carácter fundamentalmente decepcionante de la democracia representativa.

Para finalizar, un apunte: el texto del acuerdo muestra cosas que tiene que cambiar la CUP. Pero lo firman dos formaciones políticas. ¿Hasta qué punto este documento es fruto de un intercambio, y hasta qué punto es fruto de la imposición?

 

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